Los sonidos de la nostalgia: Glenn Miller Orchestra

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Este 29 de septiembre, Teatro Diana recibirá sobre su escenario a una de las big band más reconocidas del continente: Glenn Miller Orchestra.

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Generadora del mejor swing y jazz de los últimos setenta años, esta familia musical viene lista para presentar un gran repertorio, construido a partir de los más de 200 temas con los cuales han hecho vibrar el alma de sus adeptos a lo largo de la amplia y exitosa trayectoria que hoy los define.

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La orquesta fue fundada por uno de los personajes más influyentes en la historia del género: Alton Glenn Miller, cuyo andar sobre los pentagramas inició al recibir de su padre una mandolina. El tiempo y una vocación reservada lo hacen aventurarse a dominar piezas de viento, como el corno y el trombón.

Durante la primera época de su trayectoria, empalma los estudios universitarios con presentaciones en bares y foros culturales; realiza audiciones de manera asidua hasta que, irreversiblemente, el instinto lo lleva a cerrar caminos y concentrarse sólo en la música. Es en este punto que ingresa como trombonista a la organización sonora del célebre baterista Ben Pollack (institución de la que también emergieron leyendas como el proclamado Rey del swing, Benny Goodman).

Tras una gira a su lado por California, en 1927 Glenn decide seguir en solitario. Con participaciones en distintos clubes nocturnos, programas de radio y espectáculos musicales, el estadounidense consigue atención y reconocimiento de la escena local. Más tarde, el director británico Ray Noble le da la encomienda de organizar una banda de swing. Dedica un par de años a ello, sin embargo, en 1938 opta por crear su propia big band, una agrupación en la cual pudiera ejercitar su entonces novedosa y arriesgada perspectiva interpretativa. “Moonlight Serenade” llegó para dar prueba de ello, pero también para abrirle a Glenn y su orquesta las puertas de los salones más concurridos de Estados Unidos, entre ellos el Glen Island (New Rochelle, Nueva York), donde firmaron uno de sus contratos más importantes.

El fervor ganado permite que un programa radiofónico transmita sus actuaciones de manera periódica. El alcance de la estación iba de costa a costa en América del Norte, factor que terminó de darles popularidad y de coronarlos como favoritos del swing.

Al tiempo, entran a los estudios de grabación de la His Master´s Voice y la RCA Víctor (ésta última lanza en 1991 una colección de 13 discos con más de 200 temas de la banda).

“Tuxedo Junction”, “Pennsylvania 6-5000”, “Chattanooga Choo Choo”, “A String of Pearls”, “Kalamazoo” y “At Last” son algunos de los 70 sencillos que colocaron en el número uno de las listas estadounidenses, sin dejar de lado “In the mood”, pieza con mayor respuesta en la historia de la Glenn Miller.

Sobre la muerte de Alton Glenn (también militar y quien tras la liberación de París fue enviado a una gira europea de la que nunca volvió) se dicen muchas cosas. Se habla de conspiración política, de una mala noche en algún bar parisino y de accidentes aéreos. Pese al misterio que resguarda la verdad de su pérdida, queda para los seguidores de su música la escuela instaurada en su proyecto sonoro, la orquesta que ha permanecido a lo largo de siete décadas en la preferencia del público y que aún hoy, bajo la batuta de Rick Gerber, defiende el sello distintivo de su fundador.

Invitados todos a esta noche de gran técnica, destreza interpretativa y sonidos clásicos.

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